Versos que van y vienen
como descifrables letras,
que en su hermosura,
me deleitan.
Mi ensoñación,
va más allá,
cuando acaricia mis emociones.
Versos llenos de armónica melodía,
que lentamente,
te va meciendo
hasta llegar, al punto exacto,
de cada estrofa leída.
Miles de versos tengo en mí.
Que se quedan anidando en mi corazón,
y de ellos, nacen raíces,
y se quedan anclados
hasta el final de sus días.
Luego son renovados por otros
haciendo que, día a día,
los versos que, leo o escribo,
formen parte de mí
y vayan conmigo.
Dando igual el lugar o el sitio,
en los que yo habite.
Mi pasión y su compañía
siempre están conmigo.
sábado 28 de noviembre de 2009
sábado 21 de noviembre de 2009
ENCUENTRO CERTERO
Cama que nota ausencias y frio
cuando la noche asoma,
sin avisar,
por la estancia.
Como una farola indeleble
que, poco a poco,
hace luz.
Compañía, a veces grata,
Otras,
molestia que no es pasajera,
que encierra recuerdos y nostalgias
dónde, de repente,
sientes miedo,
aprensión, que nota todo mi ser, al sentirlo
y es tan llamativo como un vestido de color rojo.
No quiero soñar y,
en cambio, lo hago.
Movimiento reflejo que habita en mi mente.
Queriendo concluir con lo inacabado
para conseguir pisarle los pies al destino.
Pero la incertidumbre pesa tanto
que, a veces, olvido que tengo que olvidarte.
Porque todavía ocupas la silla principal de mis sentimientos
y no desaparece tu esencia
como la espuma cuando el mar se va.
Miradas buscadas, en lo más oscuro,
en que no hallo más que vacíos.
Aplaudiendo tu encuentro certero
cuando, el atardecer más cercano,
vuelva a saludarnos.
cuando la noche asoma,
sin avisar,
por la estancia.
Como una farola indeleble
que, poco a poco,
hace luz.
Compañía, a veces grata,
Otras,
molestia que no es pasajera,
que encierra recuerdos y nostalgias
dónde, de repente,
sientes miedo,
aprensión, que nota todo mi ser, al sentirlo
y es tan llamativo como un vestido de color rojo.
No quiero soñar y,
en cambio, lo hago.
Movimiento reflejo que habita en mi mente.
Queriendo concluir con lo inacabado
para conseguir pisarle los pies al destino.
Pero la incertidumbre pesa tanto
que, a veces, olvido que tengo que olvidarte.
Porque todavía ocupas la silla principal de mis sentimientos
y no desaparece tu esencia
como la espuma cuando el mar se va.
Miradas buscadas, en lo más oscuro,
en que no hallo más que vacíos.
Aplaudiendo tu encuentro certero
cuando, el atardecer más cercano,
vuelva a saludarnos.
sábado 7 de noviembre de 2009
COMO ÁRBOLES MARIO BENEDETTI
Quién hubiera dicho
que estos poemas de otros
iban a ser míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
rodeándome
juzgándome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.
que estos poemas de otros
iban a ser míos
después de todo hay hombres que no fui
y sin embargo quise ser
sino por una vida
al menos por un rato
o por un parpadeo
en cambio hay hombres que fui
y ya no soy ni puedo ser
y esto no siempre es un avance
a veces es una tristeza
hay deseos profundos y nonatos
que prolongué como coordenadas
hay fantasías que me prometí
y desgraciadamente no he cumplido
y otras que me cumplí sin prometérmelas
hay rostros de verdad
que alumbraron mis fábulas
rostros que no vi más pero siguieron
vigilándome desde
la letra en que los puse
hay fantasmas de carne
otros de hueso
también los hay de lumbre y corazón
o sea cuerpos en pena almas en júbilo
que vi o toqué o simplemente puse
a secar
a vivir
a gozar
a morirse
pero además está lo que advertí de lejos
yo también escuché una paloma
que era de otros diluvios
yo también destrocé un paraíso
que era de otras infancias
yo también gemí un sueño
que era de otros amores
así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos
esos otros están
aquí
sus poemas
son mentiras de a puño
son verdades piadosas
están aquí
rodeándome
juzgándome
con las pobres palabras que les di
hombres que miran tierra y cielo
y a través de la niebla
o sin sus anteojos
también a mí me miran
con la pobre mirada que les di
son otros que están fuera de mi reino
claro
pero además
estoy en ellos
a veces tienen lo que nunca tuve
a veces aman lo que quise amar
a veces odian lo que estoy odiando
de pronto me parecen lejanos
tan remotos
que me dan vértigo y melancolía
y los veo minados por un duelo sin llanto
y otras veces en cambio
los presiento tan cerca
que miro por sus ojos
y toco por sus manos
y cuando odian me agrego a su rencor
y cuando aman me arrimo a su alegría
quién hubiera dicho
que estos poemas míos
iban a ser
de otros.
martes 27 de octubre de 2009
EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR
Vendrá un tiempo
en que, con gran júbilo,
nos saludaremos a nosotros mismos
ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,
y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,
y diremos, siéntate. Come.
Volverás a amar al extraño que fue tu yo.
Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,
a ese otro yo, al extraño que te ha amado
toda la vida, al cual ignoraste
por otro, que te conoce desde el fondo del alma.
Coge las cartas de amor que guardas en la estantería,
las fotografías, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Festeja tu vida.
en que, con gran júbilo,
nos saludaremos a nosotros mismos
ante nuestra propia puerta, frente a nuestro propio espejo,
y con una sonrisa ambos agradeceremos la bienvenida del otro,
y diremos, siéntate. Come.
Volverás a amar al extraño que fue tu yo.
Ofrécele vino. Obséquiale con pan. Devuélvele tu corazón,
a ese otro yo, al extraño que te ha amado
toda la vida, al cual ignoraste
por otro, que te conoce desde el fondo del alma.
Coge las cartas de amor que guardas en la estantería,
las fotografías, las notas desesperadas,
arranca tu propia imagen del espejo.
Siéntate. Festeja tu vida.
domingo 18 de octubre de 2009
EL FINAL NO ES LO QUE IMPORTA
En la oscuridad de mi diminuta estancia,
dónde el olvido dejó de existir,
y los recuerdos ganan continuamente la partida,
tu presencia viene a verme de nuevo.
Y te veo más joven y hermoso
y sabiendo que no estás
más te arrullo en mi memoria,
cómo a un niño pequeño,
y es por eso que te quiero más.
Te beso, te abrazo
y tú, complacido,
recibes mi afecto,
devolviéndomelo con grato sabor.
Tu olor intacto
se hace más seductor,
y es entonces,
que me dices que me extrañas
y te amo, y nos deshacemos
en caricias y, sabiendo que no estoy confundida,
me entrego a ti.
Te fuiste hace tiempo.
Para ellos. Los demás.
No para mí.
Nunca hubo final,
porque te quise y te quiero
y me visitas cuando te pienso,
Y pensándote, te tengo.
Qué más da que digan que hubo un final,
si para nosotros,
el final no es lo que importa.
dónde el olvido dejó de existir,
y los recuerdos ganan continuamente la partida,
tu presencia viene a verme de nuevo.
Y te veo más joven y hermoso
y sabiendo que no estás
más te arrullo en mi memoria,
cómo a un niño pequeño,
y es por eso que te quiero más.
Te beso, te abrazo
y tú, complacido,
recibes mi afecto,
devolviéndomelo con grato sabor.
Tu olor intacto
se hace más seductor,
y es entonces,
que me dices que me extrañas
y te amo, y nos deshacemos
en caricias y, sabiendo que no estoy confundida,
me entrego a ti.
Te fuiste hace tiempo.
Para ellos. Los demás.
No para mí.
Nunca hubo final,
porque te quise y te quiero
y me visitas cuando te pienso,
Y pensándote, te tengo.
Qué más da que digan que hubo un final,
si para nosotros,
el final no es lo que importa.
lunes 5 de octubre de 2009
ABANDONO
Una horrible sensación nota mi cuerpo
cuando, suavemente,
me deslizo hacia tu lado de la cama
y no estás.
Persiste tu aroma
pero la ausencia de tu cuerpo,
hace que crea, que te fuiste.
Lentamente,
como aturdida por la incomprensión de tu repentina huida,
me levanto
y comienzo a dar, paseos pequeños,
por nuestra oscura casa.
Noto los huecos enormes
que dejaste con tu marcha,
y no puedo,
por más que lo intento,
llenarlos con cualquier cosa o pensamiento.
Pues, aunque sé que ya no estás,
me araña, ferozmente, por dentro.
Te hablo palabras inciertas o equivocadas,
por si apareces,
aunque sólo sea,
para darme la contraria.
Pero me doy cuenta
que todo es mentira.
No estás y nunca volverás.
Te fuiste un día,
llevándote contigo, todos los recuerdos pasados
y, dejándome, un dolor futuro.
Me acurruco frente a la ventana que da al rio,
y mientras veo amanecer,
dos lágrimas mojan mi desencajada cara.
cuando, suavemente,
me deslizo hacia tu lado de la cama
y no estás.
Persiste tu aroma
pero la ausencia de tu cuerpo,
hace que crea, que te fuiste.
Lentamente,
como aturdida por la incomprensión de tu repentina huida,
me levanto
y comienzo a dar, paseos pequeños,
por nuestra oscura casa.
Noto los huecos enormes
que dejaste con tu marcha,
y no puedo,
por más que lo intento,
llenarlos con cualquier cosa o pensamiento.
Pues, aunque sé que ya no estás,
me araña, ferozmente, por dentro.
Te hablo palabras inciertas o equivocadas,
por si apareces,
aunque sólo sea,
para darme la contraria.
Pero me doy cuenta
que todo es mentira.
No estás y nunca volverás.
Te fuiste un día,
llevándote contigo, todos los recuerdos pasados
y, dejándome, un dolor futuro.
Me acurruco frente a la ventana que da al rio,
y mientras veo amanecer,
dos lágrimas mojan mi desencajada cara.
viernes 25 de septiembre de 2009
DÓNDE ESTABAS ENTONCES
¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité?
Cuando se unió el cielo y la tierra
y no pude distinguir,
entre el infierno y la vida.
¿Dónde estabas ayer?
Cuando emprendí un camino
a la deriva de altos y dificultosos senderos
y me perdí en ellos.
Y enviándote miles de señales,
por mucho que esperé,
no acudiste a mi encuentro.
Y lloré de rabia
porque de tanto darte
yo, ya no era nada.
¿Dónde estás hoy?
Cuando acabo de sumar dos más dos
y el resultado no es cuatro.
Cuando no encuentro ninguna respiración,
aunque mi corazón endeblemente lata.
Y veo que el mar
sin ninguna razón,
cambió de color.
¿Dónde estarás mañana?
Cuando se consuman mis últimas esperanzas,
pues venció tu orgullo en mi mundo
y sé, que no me pensarás
ni un minuto.
Dando por hecho,
que tú sabes
que me paralizarán tus indiferencias
dejándome una cicatriz que no se tapona
en mis emociones.
Y, entonces pensarás,
que yo sí que estuve
cuando tú me necesitaste.
Cuando se unió el cielo y la tierra
y no pude distinguir,
entre el infierno y la vida.
¿Dónde estabas ayer?
Cuando emprendí un camino
a la deriva de altos y dificultosos senderos
y me perdí en ellos.
Y enviándote miles de señales,
por mucho que esperé,
no acudiste a mi encuentro.
Y lloré de rabia
porque de tanto darte
yo, ya no era nada.
¿Dónde estás hoy?
Cuando acabo de sumar dos más dos
y el resultado no es cuatro.
Cuando no encuentro ninguna respiración,
aunque mi corazón endeblemente lata.
Y veo que el mar
sin ninguna razón,
cambió de color.
¿Dónde estarás mañana?
Cuando se consuman mis últimas esperanzas,
pues venció tu orgullo en mi mundo
y sé, que no me pensarás
ni un minuto.
Dando por hecho,
que tú sabes
que me paralizarán tus indiferencias
dejándome una cicatriz que no se tapona
en mis emociones.
Y, entonces pensarás,
que yo sí que estuve
cuando tú me necesitaste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
